Quizás, —palabra maldita— tras ella se esconde un universo suspendido, esa respiración que no consigue volverse palabra.

Esos “quizás” tuyos se encuentran en ese punto exacto donde tu deseo y tus miedos se rozan sin tocarse, donde la promesa de un sí —finalmente— se disfraza con el traje de la duda para así no quemarse en la certeza de un compromiso.

Con cada “quizás” pronunciado consigues que —por un instante— el tiempo se detenga, como si el mismo aire esperara tu decisión.

Detrás de esa palabra ubicua viven historias que nunca han llegado a suceder, abrazos mínimos, miradas que no consiguieron confesarse.

Son esos silencios que no consiguen encontrar su lugar, los latidos que no deciden dar ese salto por… miedo.

Alguna vez —por un instante efímero— pienso que tus quizás son una manera personal de proteger lo que amas, lanzándolos al aire para no perderlo todo, para así intentar mantener viva la expectativa de que algún día sea distinto.

Hay ternura en ellos.

Tus quizás nunca llega a ser una puerta cerrada, sino una rendija por donde se cuela la luz.

En ellos —en esos quizás— habita la esperanza de lo que podría llegar a ser si tan solo el miedo dejara de hablar más fuerte que el corazón.

Yo los escucho y me quedo quieto, sosteniendo tus quizás con la delicadeza con la que se sostiene un secreto.

Sé que en cada uno late un pedazo de verdad, una promesa que aún no ha aprendido a pronunciarse.

Quizá —como tú— también yo me encuentro agazapado detrás de esa palabra, esperando el momento exacto en que el quizás se vuelva sí, y todo lo que fue duda se transforme, por fin, en certeza.

Tus quizás son el idioma más hermoso de tu indecisión, y en ellos —aunque no lo sepas— también se esconde mi amor.

2 comentarios

  1. Sin embargo, a veces un "quizás" también es una encrucijada; una invitación a la inacción; una propensión a la equidistancia…

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