Algún día será la última vez

Hay frases que se te quedan dentro y ya no se van, ni siquiera lo intentan.

Algún día será la última vez.

Sí, la última vez que subas esa cuesta de cada día sin pensar en las piernas.

La última vez que alguien te llame por ese nombre que nadie más conocía.

La última vez que te quedes compartiendo tus miedos, tus sueños, tus… hasta ese momento en que raya el sol en el horizonte.

Y lo peor, o quizá lo más bonito, según el día… es que nunca lo sabrás.

Nadie avisa. No hay ceremonia. Simplemente pasa un día cualquiera, sin importancia, y esa rutina diaria desaparece. Sin ruido. Como el agua que baja del grifo y un día ya no.

Me da vértigo pensarlo.

Y al mismo tiempo me parece casi un regalo. Porque si supiéramos cuándo se va a presentar esa última vez, la estropearíamos entera intentando atesorarla de alguna manera.

Así que quizá el truco esté ahí. En no saberlo, en no atisbar ese futuro-presente inalcanzable.

En abrazar como si fuera un martes cualquiera. En despedirte en la puerta sin prisa, aunque solamente vayas a comprar el pan.

Hay abrazos que fueron el último y nadie lo notó.

Eso es lo que más me duele. Y lo que más agradezco.

Que la vida tenga la gran delicadeza de no advertirnos de esa última vez.


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