Solo eso. Veintiún días entre la noticia y el silencio.

No da tiempo a nada. No da tiempo a prepararse, ni a decir lo que uno lleva guardado desde hace años, ni a encontrar las palabras que siempre se dejan para después. Veintiún días parece mucho cuando estás esperando algo bueno. Y no es nada cuando estás perdiendo a alguien.

De repente ya no está.

Sin despedida. Sin ese momento que uno imagina que tendrá, en el que se dicen las cosas importantes, en el que se cierran los círculos abiertos. Nada de eso. Solo el paso del tiempo y, al final, un cofre pequeño que pesa demasiado.

¿Cómo cabe una persona entera ahí dentro?

Eso es lo que no entiendes. Que alguien que ocupaba tanto espacio… en la cama, en la casa, en tu cabeza… pueda reducirse a algo que cabe en tus manos. Y sin embargo ahí está. Y sin embargo la tienes.

Veintiún días no dan para soluciones. No dan para respuestas. Solo dan para quedarte mirando cómo ocurre algo que no puedes detener, sintiéndote inútil de una manera que no habías sentido nunca antes.

Y luego el silencio.

Un silencio que no es paz. Que es ausencia, que es otra cosa. El tipo de silencio que duele porque antes había ruido, y ese ruido era ella.

4 comentarios

  1. Hola, Javier, ¡qué triste! No es nada ese tiempo y super duro la metáfora que escribes sobre lo que cabe entre las manos, muy duro. Después solo quedan los recuerdos y, a veces, estos hacen mucho daño también.
    Un abrazo. 🙂

  2. Hola, Javier.
    El dolor por la pérdida puede durar mucho tiempo. Pero, en ocasiones, el recuerdo es peor que la incertidumbre y el final. Y, como dices, ese silencio que define la ausencia, el hecho de saber que el espacio que ocupaba esa persona, queda desierto. Es triste y hay que vivir con ello, desgraciadamente.
    Un abrazo

  3. Dices mucho con muy poco. En pocas líneas consigues transmitir el shock, la impotencia, la incredulidad y el vacío posterior. Eso es difícil de lograr.
    Las imágenes fuertes: “Un cofre pequeño que pesa demasiado” → brutalmente efectiva.
    La idea de que alguien que ocupaba tanto espacio (cama, casa, cabeza) se reduzca a algo que cabe en las manos es de las mejores del texto.
    También lo es el contraste entre “veintiún días parecen mucho cuando esperas algo bueno” y “no es nada cuando estás perdiendo a alguien”.
    Saludos.

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