¿No lo piensas algunas noches?
Llegará un momento en que alguien lo hará por nosotros.
Y me pregunto si en ese instante quedará algo. Un rastro. El eco de una voz que escuchamos demasiadas veces sin prestarle atención. El olor de una habitación que dejamos de ver como especial porque la veíamos cada día.
Me pregunto si quedarán las manos.
No el recuerdo de las manos.
Las manos.
Esa forma concreta de tocar que tenía alguien, ese gesto tuyo que yo aprendí a esperar sin saber que lo estaba haciendo.
Dicen que cuando uno muere, lo último que se va es el oído.
No sé si es verdad. Pero me gusta creerlo.
Me gusta pensar que los últimos segundos todavía son sonido.
Que quizá escuchamos algo que no sabemos que vamos a necesitar.
Y entonces me pregunto qué estarías escuchando tú.
No te lo pregunté. Tendría que haberlo hecho.
Hay tantas cosas que uno guarda para el momento perfecto… y el momento perfecto nunca termina de llegar.
Así funciona esto.
Guardamos.
Aplazamos.
Pensamos que hay tiempo.
Y entonces alguien nos cerrará los párpados.
Y ya está.

Hola, Javier, ¡qué bonito! Final triste, pero real como tan real es la muerte.
Un abrazo. 🙂
El deseo de trascender sigue siendo fuerte, a pesar de nuestro negacionismo, a nuestro miedo físico. Pero quizá lo último sea un sonido, el tacto, el aire… Creo que la incertidumbre y el desconocimiento, llegado el momento, es superado y siempre queda algo, como tú bien dices. Reflexión necesaria si con ello aprovechamos la vida intensamente. Recuerdo el famoso memento mori de los estoicos. El post nos invita a pensar en algo profundo y ancestral.
Un abrazo
«Y ya está» NO. Cuando te cierren los párpados abrirás los ojos a otra realidad mucho mejor, tanta que aquellos que han estado en ese trance y han vuelto a la vida, han reconocido que no querían volver a esta «vida» porque la VIDA es lo que aguarda después. Por lo demás, muy bonito tu escrito.
Sublime, me ha gustado mucho…
Supongo que será como quedarse dormido. Saludos